Reproduzco con orgullo un artículo publicado en La Voz de Asturias el pasado día 11 de enero de 2012, sobre mi socio, amigo y extraordinario Abogado, Marcelino Tamargo. El cómputo de asuntos ganados desde la publicación ya ha aumentado, por cierto.

El ‘terror’ de los bancos

Marcelino Tamargo ha ganado 182 juicios a entidades

11/01/2012 00:00 / J. C. G. Gijón

La épica obertura de Guillermo Tell de Rossini suena, bajita, en el despacho de Marcelino Tamargo en la calle Corrida. Ahí abrió Espacio Legal en 2006. Su primer cliente fue él mismo: se “autodefendió” contra su ex mujer en su proceso de divorcio. Diez años antes, se veía programando ordenadores de por vida. Había estudiado Ingeniería Informática para “librarse” de un futuro tras la barra de la sidrería de sus padres en La Felguera. “Estudié Informática, pero no era lo mío”, reconoce. Se decidió por estudiar Derecho a distancia. Quería cambiar de vida. Y cambió: hoy es el referente nacional de la lucha contra los excesos de los bancos contra empresas y ciudadanos. De 185 juicios contra entidades financieras, ha ganado 182. Tan sólo se le resistía una provincia. Hasta ayer, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía le daba la razón en un juicio contra créditos ilegales en Granada. “Esto parece la Reconquista”, bromea.

A Marcelino Tamargo, la conciencia le cambió cuando trabajaba como abogado para un banco. Hasta entonces era un joven más, sin grandes ideales. Sin embargo, el banco comenzó a encomendarle varios desahucios. Ahí cambió todo. “No me parecía justo. Era contrario a las condiciones que el banco le ponía a los más humildes”, señala. Sin embargo, el detonante fue el suicidio de una mujer un día antes a que Tamargo acudiera a su casa para desahuciarla.

Aquella traumática experiencia le hizo dejar el banco para luchar, precisamente, contra los bancos. Abrió Espacio Legal con Margarita González, una ex compañera en la entidad financiera también hastiada de su trabajo. Tras tres años dedicado a asuntos menores, en 2009 le llegó la oportunidad de su vida: la demanda de la empresa Urbastur contra una entidad bancaria.

“Acepté el caso porque, al leer el contrato que la empresa había firmado, no entendí nada. Aquello tenía que ser nulo por narices”, señala. Resulta que la empresa había firmado un seguro contra la subida de tipos de interés. Al bajar los tipos, la empresa adeudó 60.000 euros al banco a los seis meses de firmar el contrato. Tamargo buceó en la legislación y encontró una fisura. “Existe un Real Decreto de 1996 que los bancos nunca habían cumplido. El decreto exigía la transparencia de los bancos y el derecho del ciudadano a ser informado de manera veraz”, explica. El caso era peliagudo. “Un juicio contra un banco es durísimo, de locos, porque el demandante ha firmado un documento, los comerciales juran que dieron todo tipo de explicaciones y los abogados de los bancos suelen ser muy agresivos, pero lo cierto es que son productos especulativos”, afirma el abogado langreano afincado en Gijón. La fisura que encontró no sólo le permitió ganar el juicio sino que ha sentado jurisprudencia en casos de información precontractual. Su logro figura en el diccionario Aranzadi, el vademecum del derecho español.

Su primer éxito destapó una oleada de demandas. “La gente antes no denunciaba a sus bancos”, señala Tamargo, que calcula haber salvado pérdidas por valor de 50 millones de euros. Ahora, tiene en sus manos 391 casos.

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