Nuevo éxito del Abogado MARCELINO TAMARGO  de nuestro Despacho asociado ESPACIO LEGAL (www.espaciolegal.net), quien ya acumula más de 200 fallos favorables a nuestros clientes en pleitos pidiendo la nulidad de contratos bancarios de productos financieros complejos.

Se trata de la Sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 11 de Gijón en fecha 10 se septiembre de 2012, en el procedimiento ordinario 1229/2011.  La demandante y su difunto esposo suscribieron, con 70 y 75 años de edad respectivamente, un Bono del Deutsche Bank “BN European Invest BK 5,75” por importe de 50.000€. Los clientes suscribieron el producto en la convicción de que suscribían un depósito por 5 años con un interés del 5,75% anual, cuando realmente era una emisión de bonos cotizables en la Bolsa de Luxemburgo, del Banco Europeo de Inversiones, con garantía del 5,75% sólo durante 5 años, y con vencimiento en 2045.

Dentro de la sólida fundamentación jurídica de la Sentencia dictada por el Magistrado-Juez D. Sergio García García, expuesta a lo largo de 23 páginas, se deben destacar afirmaciones como las siguientes:

  • Existe “un específico deber u obligación a cargo de la entidad de crédito de recabar la información necesaria sobre las características, conocimientos y experiencia de sus clientes, a los efectos de ofertarles productos como el analizado en el presente caso (es decir: productos financieros derivados o complejos).
  •  “Tampoco puede desconocerse la condición de particular de la demandante y su esposo, y la contratación por su parte del producto financiero de manera totalmente desvinculada de cualquier tipo de actividad profesional; lo que, sin duda, les hace acreedores de la condición de consumidor y les otorga la especial protección que se contiene en la normativa sobre esta materia, frente a la que se dispensa normalmente a cualquier persona en el ámbito de la concertación de un negocio jurídico.”
  •  Existe “la obligación de la entidad de crédito de informar a sus clientes con la debida diligencia de todos los asuntos concernientes a sus operaciones, y con toda la información de que dispongan cuando pueda ser relevante para la adopción por ellos de decisiones de inversión, es necesaria y obligada por la ley, porque en el Mercado de Valores el inversor minorista se encuentra frente al intermediario profesional en una situación de inferioridad. El inversor minorista carece de los conocimientos y experiencia necesarios para poder decidir con conocimiento de causa, y por esta razón, la Ley obliga al intermediario a informar al inversor, lo que permite restablecer un cierto equilibrio entre el intermediario profesional y el inversor minorista. De este modo, la normativa sobre la materia parte de la presunción de que el inversor, salvo que se trate de un profesional, es un cliente sin la experiencia, los conocimientos y la cualificación necesarios para valorar correctamente los riesgos por sí solo. Y por tanto, el derecho a recibir una información completa, clara y comprensible sobre el producto que se le ofrece por parte del intermediario ha de ser satisfecho por éste.
  •  en estos casos de productos complejos y/o sofisticados, aun siendo el cliente el que elige el producto, es el Banco el que lo ofrece como algo idóneo para el cliente; lo que aconteció también en el presente caso, en el que, si bien Dº Luis pudo ir a la sucursal bancaria con la finalidad de contratar un producto de renta fija, fue el empleado de la sucursal, el que puso en conocimiento de aquél la próxima salida al mercado del producto en cuestión.”

 El fallo declara  “la nulidad del contrato concertado entre las partes para la adquisición del bono “BN Eurpoean Invest BK 5,75”, suscrito mediante orden de 27 Julio de 2.005, debiendo procederse a la restitución de las partes a la situación anterior a la fecha de formalización del contrato, mediante el reintegro de las cantidades recíprocamente entregadas y percibidas, con sus intereses a computar desde la fecha de cada uno de los cargos efectuados en ejecución de aquéllas.

 

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