Actualmente el tener un blog es de lo más habitual. Esta forma interactiva de compartir opiniones da lugar a comunidades con todo tipo de intereses en común que van dejando sus artículos por su sencilla forma de publicación. Así es “El blog de Legalarte» un blog particular que llama a todo tipo de profesionales y particulares, en su tiempo libre o para liberar su tiempo.

Blog, palabra de moda, proviene de las palabras web y log, es lo que muchos llaman una bitácora de red. Efectivamente se usa para contar y narrar con alta periodicidad y en orden cronológico inverso. Hoy, esta publicación online es el fenómeno de mayor actualidad. Actualmente incluso la Real Academia de la Lengua se plantea si incorporar el término. Al margen de eso, hablemos del blog y por supuesto, los bloggers.

Blogger es el que escribe en un blog pero más concretamente el que administra y entre nosotros, en principio, el que manda. ¿El que manda?

Actualmente ya hay jurisprudencia para saber un poco más cuál es la perspectiva legal actual pero ese “hay” se refiere a un modestísimo plural. Recientemente en España, un blogger se sentó frente a la SGAE. Visto para sentencia, el juicio que ha enfrentado a la SGAE y a Julio Alonso, director ejecutivo de WeblogsSL (la mayor red hispana de blogs), será resuelto próximamente y puede crear un precedente jurídico. Julio Alonso publicó en abril de 2004  un post en su blog informando sobre una campaña de Google Bombing contra la SGAE. El Google Bombing es un método para colocar ciertas webs en los primeros resultados de una búsqueda en Google utilizando un texto específico y en este caso, se estableció un enlace a la página de la SGAE con el título «ladrones». Respecto a esto se sucedieron las críticas a la SGAE. La SGAE advirtió a Julio para que quitara esos comentarios pero éste sencillamente argumentó que era información y que tenían derecho a réplica. Aún así la réplica no la autorizó y la SGAE respondió por otras vías, la judicial.

El hecho de que las sentencias emitidas al respecto sean escasas, son, para el director del blog, una desventaja ya que él mismo manifestó a los medios: «Al juez le tienes que explicar qué es un blog, qué es una URL o qué son los comentarios… si se pueden sacar o no… la tendencia es aplicar la ley de prensa cuando el mecanismo de un medio de comunicación es distinto: hay directores de contenidos, redactores, editoriales todo lo que se publica forma parte de un proceso».

Efectivamente al juez y a tantos en Derecho que trabajarán con casos como éste, habrá que explicarles con paciencia el mecanismo y sutilezas de la red y su jerga. Actualmente hay denuncias (y este “hay” es un ya respetable plural) contra bloggers por lo que cuelgan en sus post. De nuevo, la libertad de expresión y el derecho al honor abanderadas frente a frente; de nuevo y lo veremos, habrá que ver dónde la información delimitará la libertad de expresión y el derecho al honor.

Veremos qué pasa: y mientras… debería Julio pagar una indemnización? retirar el post? publicar una rectificación?

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